La observación del entorno cotidiano y su dimensión afectiva aparece en FISURAS de Fernando Cano, donde el dibujo se convierte en una herramienta de análisis emocional. A partir de la observación, la novela gráfica que compone el artista despliega un catálogo de gestos mínimos, microexpresiones y silencios. Lo cotidiano se abre a lo siniestro, lo trivial se carga de densidad simbólica. El trazo a bolígrafo –nervioso, insistente- convierte el papel en una superficie de escucha, donde el tiempo y la emoción se confunden. Frente al espectáculo de la imagen digital, Fernando recupera el dibujo como acto de presencia y registro de lo que tiembla. Podéis comprobarlo desde el día 11 en la sala de exposiciones del Archivo municipal.

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